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La piratería en los bares es un delito contra el mercado sancionado con multa




El Tribunal Supremo (TS) ha declarado que los bares que piratean retransmisiones televisivas de partidos de fútbol constituyen un delito menor de mercado sancionado con multa, pero no un delito de propiedad intelectual que conlleva pena privativa de libertad porque el fútbol no es una “obra literaria, artística o científica”. o ejecución” según lo prescrito por el Código Penal.

La Sala de Primera Instancia dictó sentencia, cuya sentencia fue dictada el pasado 31 de mayo, desestimando el recurso de casación del Ministerio Fiscal, al que se acogió LaLiga, contra una sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia, que a su vez confirmó la de un juzgado penal en valencia

Este tribunal ordenó el pago Multa de 720 € por falta leve relacionada con el mercado al propietario de tres bares donde había retransmitido partidos de fútbol propiedad exclusiva de LaLiga sin su autorización.

En su veredicto, un discurso del presidente Manuel Marchena, el tribunal explica que La retransmisión deportiva forma parte del contenido sustantivo de los derechos de propiedad intelectual y que no cabe duda de que la comunicación pública de estas grabaciones sólo es lícita si está debidamente autorizada.

Un partido de fútbol es un evento deportivo, no artístico.

Sin embargo, los jueces rechazan que la infracción de los derechos exclusivos derivados de la retransmisión de un partido de fútbol se encuadre en el concepto de “obra o interpretación literaria, artística o científica” tal y como se define en el Código Penal. “Por supuesto, el fútbol no es literatura. tampoco es ciencia. Es cierto que puede haber incidentes de innegable valor estético durante un partido de fútbol, ​​pero interpretar estos momentos o secuencias de perfección técnica como notas clave de un espectáculo artístico puede llevar a rebasar los límites del principio de tipicidad”, añaden los jueces.

Para la Cámara, un partido de fútbol es un espectáculo deportivo, no artístico, “y esta conclusión no solo proviene de la evidencia empírica de que no faltan juegos en los que el espectador no tiene la oportunidad de apreciar ningún juego de valor artístico , sino porque en la búsqueda de la victoria se dan acciones que se distancian claramente de cualquier canon de belleza artística que se suscriba”.

Dice el Tribunal Supremo que “habría bastado añadir ‘deporte’ a la expresión ‘beneficio literario, artístico o científico’ para que no quedara ninguna duda sobre la incorporación de la materia denunciada a un delito contra la propiedad intelectual”.

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